Cuando el banco dice que no y los minicréditos parecen caros, mucha gente busca un préstamo entre particulares: dinero prestado por una persona física en lugar de una entidad. Es perfectamente legal, está regulado por el Código Civil y a veces es la opción más razonable — sobre todo entre familiares. También es el terreno donde más estafas se concentran. Esta guía separa una cosa de la otra.
Qué es exactamente
Un préstamo entre particulares es un contrato de préstamo — técnicamente un mutuo — entre dos personas físicas, sin entidad financiera de por medio. Las partes acuerdan importe, plazo, intereses (o su ausencia) y forma de devolución.
Existen dos escenarios muy distintos:
- Entre conocidos — familia, amigos. Sin ánimo de lucro, normalmente sin intereses. Es el caso mayoritario y el que menos problemas da.
- Con un prestamista particular desconocido — alguien que presta dinero como actividad. Aquí es donde hay que mirar con lupa, porque quien presta de forma habitual y profesional debería estar operando como entidad registrada.
Qué debe llevar el contrato
Aunque sea entre hermanos, ponlo por escrito. Un contrato de préstamo válido necesita:
- Identificación completa de prestamista y prestatario
- Importe, fecha de entrega y medio de pago (transferencia, nunca efectivo — deja rastro)
- Tipo de interés, o mención expresa de que el préstamo es sin intereses
- Plazo y calendario de devolución
- Consecuencias del impago
- Firma de ambas partes y fecha
Elevarlo a documento público ante notario no es obligatorio, pero da fecha cierta y facilita mucho las cosas si algún día hay que reclamar.
Registra el contrato en la oficina de tributos de tu comunidad autónoma. El préstamo entre particulares está sujeto al Impuesto de Transmisiones Patrimoniales pero exento de pago; presentarlo es lo que demuestra ante Hacienda que ese ingreso es un préstamo y no una donación encubierta.
Lo que dice Hacienda
Dos puntos que sorprenden a mucha gente:
- Un préstamo sin intereses entre familiares es válido, pero hay que declararlo como tal. Si no, Hacienda puede interpretar la transferencia como donación y liquidar el impuesto correspondiente.
- Si hay intereses, el prestamista tributa por ellos como rendimiento del capital mobiliario en su IRPF. No declararlos es un problema suyo, pero acaba salpicando al contrato.
Dónde está el riesgo real
El fraude del préstamo entre particulares tiene un patrón muy reconocible, y siempre empieza igual: alguien que presta a cualquiera, sin comprobar nada.
Nunca pagues nada por adelantado. Ningún préstamo legítimo — de particular o de entidad — exige un pago previo en concepto de gestión, seguro, notaría, “desbloqueo” o comisión de apertura antes de que recibas el dinero. Ese pago adelantado es la estafa: en cuanto llega, el prestamista desaparece.
Otras señales de alarma:
- Anuncios en redes o foros con contacto solo por WhatsApp o Telegram
- Ofertas “sin aval, sin nómina, sin ASNEF, aprobación inmediata para todos”
- Presión para firmar rápido, o para hacer la entrega en efectivo
- Petición de fotos de tu DNI por ambas caras antes de cualquier contrato formal
- Que te pidan firmar un pagaré o poner tu vivienda como garantía por un importe pequeño
Ese último merece énfasis: garantizar 3.000 € con una vivienda es desproporcionado, y es la mecánica de los préstamos abusivos con garantía hipotecaria. Nuestra guía sobre cómo detectar préstamos fraudulentos entra en más detalle.
Cuándo compensa y cuándo no
Tiene sentido cuando el prestamista es alguien de confianza, el acuerdo se documenta y ambas partes entienden qué pasa si algo se tuerce. Un préstamo familiar sin intereses y con contrato es más barato que cualquier producto del mercado.
No tiene sentido buscar un prestamista particular desconocido en internet porque las entidades te han dicho que no. Si tu perfil no pasa el análisis de solvencia de un prestamista regulado, un particular que presta sin comprobar nada no está asumiendo un riesgo que otros no ven: está cobrando por otra cosa, o directamente estafando.
Si necesitas financiación y quieres quedarte en el terreno regulado, en préstamos rápidos comparamos entidades registradas con el coste total a la vista — incluidas opciones para perfiles que la banca tradicional rechaza.
Preguntas frecuentes
¿Es legal un préstamo entre particulares?▾
Sí. Está regulado por el Código Civil y no requiere intervención de ninguna entidad. Lo que sí conviene es contrato escrito y presentación ante la oficina de tributos autonómica.
¿Hay que pagar impuestos por un préstamo entre particulares?▾
El préstamo está sujeto al Impuesto de Transmisiones Patrimoniales pero exento de pago: se presenta, no se paga. Si hay intereses, el prestamista sí tributa por ellos en su IRPF.
¿Puedo prestar dinero a un familiar sin intereses?▾
Sí, y es lo habitual. Indícalo expresamente en el contrato: sin esa mención, Hacienda puede presumir un interés de mercado o tratar la entrega como donación.
¿Cómo sé si un prestamista particular es de fiar?▾
La prueba más rápida es el dinero por adelantado: si lo pide, no lo es. Después, desconfía de quien no verifica tu capacidad de pago, solo se comunica por mensajería y presiona por firmar rápido.